POR:Wenceslao Bruciaga|FOTO:Edmundo Isais
Una de las zonas con mayor tradición industrial y comercial en el norte de México, también es cuna de científicos con gran visión tecnológica.

¿Por qué construir tecnología eólica en una zona dónde el viento no es precisamente una constante? Por la experiencia, afirma el doctor Marco Antonio Arjona, líder del proyecto Diseño, Análisis y Construcción de Generadores Eléctricos Síncronos de Imanes Permanentes y de Inducción Doblemente Alimentados para Plantas Eólicas (de CEMIE-Eólico), mejor conocido como el P10. Dicho proyecto consiste en el diseño y la construcción, en aquella región de Coahuila, de dos dispositivos principales: un generador eléctrico que aproveche la energía del viento para convertirla en electricidad y un convertidor electrónico, del que se tiene planeado diseñar, ensamblar y dejarlo absolutamente listo. En el P10 participan tanto estudiantes de licenciatura, como de maestría y posgrado.

En el Instituto Tecnológico de La Laguna, perteneciente al Tecnológico Nacional de México y ubicado en Torreón, Coahuila, “hay muchos investigadores especializándose en energía eólica. No hace falta que sople el viento para crear la tecnología que lo aproveche”. Precisamente, parte de la visión original del doctor Arjona, originario de Nayarit y con más de 15 años de residencia en la Comarca Lagunera, consiste en no cerrarse exclusivamente a las condiciones climatológicas de la región. Se pueden construir componentes de un aerogenerador aunque el aerogenerador se use en otro sitio.

El plan contempla que, una vez terminada la construcción, tanto los generadores como los convertidores se monten y prueben en el CERTE, un campo experimental de energía eólica ubicado en la zona de La Ventosa, Oaxaca, perteneciente al Instituto de Investigaciones Eléctricas. El proyecto cuenta con un presupuesto aprobado para la obra (tanto civil como eléctrica) de 22.5 millones de pesos.

Perfil de los estudiantes involucrados en el proyecto

La mayoría de los universitarios que participan aquí, cursan alguna maestría del Tecnológico de La Laguna, dentro del programa de posgrado: maestría y doctorado en Ciencia en Ingeniería Eléctrica, perteneciente, a su vez, al Programa Nacional de Calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Se trata de 90 estudiantes: 60 en maestría y 30 en doctorado. Muchos provienen de diferentes ingenierías del Tecnológico de la Laguna, “aunque también tenemos una muy considerable cantidad de egresados de otros Tecnológicos que están estudiando su posgrado aquí en Torreón, Coahuila. Muchos de ellos participan en proyectos paralelos al P 10”.

Para el doctor Arjona, esto, así como la movilidad de estudiantes e investigadores a diferentes instituciones y al Centro Mexicano de Innovación en Energía Eólica, genera sinergias positivas en la formación de recursos humanos.

El interés que empieza a multiplicarse

La difusión y promoción de la línea de investigación que se lleva a cabo aquí, ha atraído a muchos jóvenes. “En los últimos dos semestres, el incremento de alumnos en nuestra línea de investigación ‘Sistema de potencia y energías renovables’, se ha disparado casi al triple, de tal suerte que la publicidad que hay de parte de organismos gubernamentales y privados ha ayudado mucho a ubicar a la Comarca Lagunera como un destino importante en la investigación, desarrollo y empleo en energías renovables”.

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Si bien los estudiantes que participan en el proyecto aún no han tenido la oportunidad de hacer residencias en el extranjero, a todos ellos se les ha involucrado en capacitación con profesores extranjeros, como un beneficio agregado del proyecto.

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Innovación

El P 10 cuenta varias vertientes novedosas: “Una de ellas es que estamos incursionando en el uso de engranes magnéticos. Es decir, en lugar de usar cajas multiplicadoras mecánicas, estamos proponiendo que sean magnéticas”, explica el doctor Arjona. Otro punto importante de innovación que la distingue de otros proyectos eólicos es que, en el diseño del generador, así como la topología que se va a escoger, se ha optado por diseños óptimos para aerogeneradores de eje horizontal, con el objetivo de optimizar todo lo que sea posible, desde partes no muy voluminosas, que pesen poco, hasta costos, con lo que se pretende tener generadores más potentes y de bajo costo.

Quizá uno de los puntos más atractivos para la industria de las energías renovables del país sea que se busca un diseño y manufactura 100 por ciento mexicana: “La idea es aplicar resultados de investigaciones previas con el fin de que todo lo que vamos a integrar sean partes hechas en nuestro laboratorio o en México. Creo que ése es uno de los objetivos más valiosos del CEMIE-Eólico, desarrollar una tecnología propia, con la intención de que pueda ser comercializable”.

Para el doctor Arjona, además del valor al proyecto específico, la posibilidad de desarrollar tecnología crea oportunidades y recursos humanos con el potencial de formar empresas propias, de consultoría o incluso de fabricación de partes para generadores eólicos. “Si bien el proyecto implica hacer investigación, también pensamos mucho en la posibilidad de que pueda otorgar un beneficio económico más allá de la academia; pensamos en formar nuevos empresarios especializados en energías renovables”, concluye el líder del proyecto P10.

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