Las grandes ideas surgen de preguntas sencillas: ¿cuántos sobrantes de café produce Gran Bretaña, considerando que es una bebida muy popular en dicho país? 500 mil toneladas al año. Esa cifra equivale a 4,166 ballenas azules. ¿No vale la pena hacer algo útil con eso? Bio-bean, empresa fundada por Arthur Kay, desarrolló un sistema de reciclaje y producción de combustible limpio para vehículos y edificios a partir de las sobras del café. Londres, al igual que muchas otras ciudades, es una gran consumidora de esta bebida, por lo que la compañía trabaja en recolectar (proceso clave en toda su cadena productiva) las sobras del café molido para procesarlas y transformarlas en comprimidos que pueden ser utilizados para la calefacción en hogares y edificios. Además, el 20% de este desperdicio es aceite que, al ser procesado, se transforma en etanol o biodiésel que puede usarse en carros y autobuses.

Bio-bean cuenta con el respaldo del alcalde de Londres, Boris Johnson, lo cual hace más sencillo que la firma recoja los residuos de fábricas de café, cafeterías, oficinas y centros de transporte, incluidas las siete estaciones de trenes más grandes de la capital británica. En las instalaciones de Bio-bean, el aceite se separa mediante un proceso bioquímico llamado extracción de hexano. La fibra restante, un 80%, se prensa en pastillas o bolitas que se queman en calderas para calefacción, las cuales producen 150% más de energía que los comprimidos de madera. El disolvente utilizado en el proceso de extracción es 99.9% reciclable.

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Pelet de biomasa hecho con desperdicios de café molido.

El objetivo de Bio-bean es llegar a producir suficientes comprimidos para calentar más de 15 mil hogares en Londres, donde una gran parte del año hace frío. También, contribuir al suministro de combustible para el sistema de transporte público de la ciudad.

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Fuente: www.bio-bean.com
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