Desde hace varios años se estudia el poder que tiene el sonido para generar energía. Sin embargo, no existe aún un sistema funcional en ese campo, aunque quizá sea la emblemática compañía de aviones Boeing la que cambie el curso de esa historia. Recientemente, a esa empresa le fue otorgada una patente en la que se describen los conceptos básicos de cómo podría obtenerse energía a partir de las ruidosas pistas de los aeropuertos. Pensemos en esto: a una distancia de cerca de 25 metros, el ruido del motor de un avión en el despegue es de 150 decibeles, suficientes para romper los tímpanos de un ser humano. ¿No sería bueno sacarle provecho a todo ese ruido para utilizarlo como fuente de energía?

La patente explica que el primer paso sería colocar en las pistas de aterrizaje y despegue una serie de “recolectores de ondas acústicas”, algo así como unas antenas que capturarían el ruido. Éstas podrían canalizar el sonido y usar la vibración para accionar un pistón que, a su vez, empujaría aire para propulsar la turbina de un avión, ahorrando cierto porcentaje de combustible. ¿Podría ser esto posible? Para el doctor Joe Briscoe, de la Universidad de Queen Mary, Reino Unido, la respuesta es sí. Al frente de su equipo, este investigador trabaja, desde hace algunos años, en un nanogenerador para cargar dispositivos móviles usando el ruido de fondo, como tráfico, música y voces. En cambio, David Cohen-Tanugi, vicepresidente del Club de Energía del MIT, tiene sus dudas, ya que, en 2011, dijo que “definitivamente hay energía contenida en ese tipo de ruido (producido por el avión); sin embargo, la densidad de la energía es muy baja y no hay manera de capturarla toda. Tendría que existir un ruido continuo demasiado alto para que la cosecha valiera la pena”.

Por ahora, los planes de Boeing aún están en el papel y el equipo de la Universidad de Queen Mary continúa con sus experimentos. ¿Funcionarán en un futuro?

Fuente: MIT

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