Hay tres aspectos que puedes manejar a tu favor para mejorar en los estudios: la administración del tiempo, el aprendizaje múltiple y el autoconocimiento.
  1. Tiempo

Es muy importante reservar horarios específicos para el estudio, en los cuales nada ni nadie puedan interrumpirte. Funciona mucho mejor hacerlo todos los días durante un par de horas, que mucho tiempo de vez en cuando. ¿Por qué? Porque estudiar diario ayuda a reforzar lo que tienes en la memoria inmediata y te permite identificar tus dudas y resolverlas. El tiempo dedicado al estudio es vital para elevar tu nivel y rendimiento académico.

Consejos

  • Crea horarios que puedas seguir diariamente.
  • Apaga el celular cuando estudies.
  • Si crees que ayude a eliminar la tentación, descarga aplicaciones que te impidan consultar temporalmente el correo y las redes sociales. Según la Asociación Mexicana de Internet, en 2015, nuestra exposición a la red aumentó a 6 horas y 11 minutos diariamente y la actividad con mayor rating es la de navegación en redes sociales.
  • No estudies cansado ni con hambre.
  • Reserva también un tiempo para repasar antes de la clase.
  • Está demostrado que el 80% de lo que aprendemos se olvida al cabo de dos semanas si no lo repasamos.

Clave: Entiende tema por tema; no dejes que se acumule ninguna duda.

  1. Utiliza todos los sentidos

Los psicólogos aconsejan “entender” un tema de formas múltiples. Le llaman “sobreaprendizaje”. ¿Entendiste la clase? Bien. Ahora estúdiala de otro modo.

Consejos para aplicar en cada tema nuevo

  • Haz un resumen en tus propias palabras.
  • Explícalo también con un dibujo.
  • Repásalo con dos “fuentes” diferentes (léelo según dos o tres autores).
  • ¿Puedes verlo en vivo? Hazlo.
  • Explícaselo a alguien más.
  • Aprende a buscar fuentes confiables. ¿Cómo? Lo más fácil es preguntarle a los maestros, pedir incluso una guía de cada materia con fuentes y bases de datos confiables para consultas en internet.

Clave: Deja que lo estudiado entre en tu vida como entendimiento y experiencia, no sólo como información.

  1. Conócete bien

Saber quién eres te ayudará a descubrir con qué cuentas y en qué debes buscar apoyo.

  • Si, por ejemplo, quieres mejorar tu memoria, proponte como instructor de un tema en grupos de estudio: preparar el tema y exponerlo con claridad a otros hará que lo recuerdes mejor.
  • Si tu fortaleza es el orden, sabes que podrás apoyarte en tus apuntes; si no lo es, tendrás que diseñar una estrategia.
  • Si descubres que alguna materia te resulta más difícil que otra, dale prioridad. Dedícale más tiempo, busca profesores y bibliografía que te resuelvan las dudas.
  • Si eres muy creativo, haz una canción, un video, un chiste rebuscado; las mejores anclas mnemotécnicas no siempre son las más solemnes.

Clave: No te guíes sólo por lo que le funciona, o crees que le funciona, a los demás. Descubre qué es lo que te sirve a ti y ese será tu mejor método de estudio.

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