Debido a las condiciones geográficas y atmosféricas del mundo, hay ciertas regiones en donde el Sol tiene una incidencia mayor que en otras. La ciudad de Yuma, en Arizona (Estados Unidos), es el área del planeta que recibe más horas de Sol al año (más de 4 mil); entonces, ¿por qué no se caracteriza por la abundancia de sus granjas solares? Porque el Sol no es el único factor a tomar en cuenta al momento de construirlas: depende de diversas condiciones sociales y políticas, entre ellas, el precio de la electricidad local y el número de habitantes que serían beneficiados. Yuma es una ciudad con muy pocos habitantes (alrededor de 100 mil), a diferencia de otras urbes donde hay grandes cantidades de personas que harían de un sistema fotovoltaico un sistema más redituable.

“Por ejemplo, una zona donde hay mucha irradiación solar es el desierto del Sahara, en África, pero en esa región hay muy pocos habitantes. En cambio se requiere más electricidad en Nueva York o en la Ciudad de México”, explica la doctora Sarah Kurtz, directora del Grupo de Evaluación y Confiabilidad de Prueba de Módulos Fotovoltaicos del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos. La científica comenta que Alemania es uno de los países líderes en energía solar fotovoltaica, pese a que tiene muy poca irradiación solar. “En aquel país, la irradiación solar es comparable con la de Alaska y, aun así, se fabrican y exportan celdas solares y se han instalado muchos paneles solares, porque los costos de la electricidad en esa nación son más altos que en Estados Unidos. Además, los alemanes evitan ser políticamente dependientes de la importación de combustibles fósiles. Así que, por estas razones, apuestan mucho por la energía solar fotovoltaica”.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) de México, la zona norte del país es una de las más soleadas del mundo, con una irradiación media anual de 5 kWh/m2 por día.

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