Los antojos también tiene calendario. En otoño, con la llegada del frío y la humedad, preferiríamos tener una taza de cualquier bebida caliente entre las manos para entrar en calor, casi tanto como colocar las manos frente a una chimenea (opción poco sustentable y bastante dañina para la salud si se usa madera para la combustión). ¿Estufa o microondas?

Los hornos de microondas son equipos de gran potencia (en promedio 1,600 Watts); por ello, es importante saber cuándo usarlos. Su consumo será mayor entre más tiempo los utilicemos. Por eso es buena idea emplearlo para calentar algo sencillo, pero pésima si queremos usarlo para hornear un platillo que requiera altas temperaturas durante mucho tiempo.

Según la “Guía de buenas prácticas para el ahorro y uso eficiente de la energía”, podemos obtener un ahorro de energía del 60 al 70% si usamos este potente electrodoméstico para calentar algunos alimentos (aquellos que requieren poco tiempo, como sopas, recalentados o sencillas tazas de café) en lugar de usar la estufa o el horno convencional. Un minuto de microondas equivale a siete minutos en un horno convencional.

Consejo práctico: cuando no utilices el horno de microondas, es mejor que lo desconectes, así evitarás consumir potencia en espera.

Te puede interesar:  WindNest: energía y arte en armonía con el espacio público
No Hay Más Artículos