En México hay varias empresas que arman y comercializan paneles solares. ¿Qué diferencia este producto mexicano del que está hecho en China, Estados Unidos o Europa? “En realidad, no hay ninguna diferencia”, comenta el doctor Aarón Sánchez Juárez, investigador del Instituto de Energías Renovables de la UNAM. La respuesta sorprende, pero se explica porque en nuestro país todos los fabricantes de paneles solares arman los moldes o módulos, pero las celdas fotovoltaicas que están dentro las compran en el mercado internacional, y pueden ser chinas, alemanas o estadounidenses. Sánchez Juárez explica que México no produce ni desarrolla celdas solares.

“Un panel solar mexicano podría contener celdas chinas; por eso no es viable hablar de diferencias entre uno y otro. Los materiales usados en ambos son los mismos. Únicamente habría diferencia en la potencia que generan (que es mínima)”. Por ejemplo, la empresa mexicana Solartec vende paneles de 245 a 260 Watts, todos fabricados con el mismo tamaño de módulo y celda. Jinko, una empresa china, tiene módulos y celdas del mismo tamaño, que van desde los 230 hasta los 280 Watts.

La otra diferencia estaría determinada por tener o no tener certificación, explica el científico. En México, la Asociación de Normalización y Certificación del Sector Eléctrico A.C. (ANCE) es la encargada de emitir los sellos de certificación. A nivel internacional, hay diversos organismos que lo hacen, uno de los más importantes es la International Electrotechnical Commission (IEC). Cada módulo debe contar con una certificación de un laboratorio internacional. El fabricante, sea del país que sea, ha de ostentar las etiquetas de esta certificación con un código y un sitio web donde el consumidor pueda encontrar más información. Obviamente, si el panel solar no está certificado, hay altas probabilidades de que las celdas fotovoltaicas tengan un desempeño muy bajo.

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