POR:Mónica Flores|ILUSTRACIÓN:Oldemar
El 11% de la electricidad del mundo* es generada con energía nuclear. Hay países como Francia, cuya electricidad proviene, en un 75%, de este tipo de energía, o como Brasil, con sólo un 3%. En México, dos reactores nucleares producen el 5.6% de nuestra electricidad total.

El mundo tiene una prioridad: combatir el cambio climático y disminuir considerablemente la emisión de gases de efecto invernadero. Algunos países asumieron los objetivos de producir energía eléctrica lo más limpia posible desde hace muchos años; otros, como México, han sumado sus esfuerzos en años recientes. Javier Ortiz, científico del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), asegura que “únicamente a través de un portafolio de energías renovables y energía nuclear es factible lograr los objetivos planteados mundialmente en reducción de emisión de gases de efecto invernadero”.

La demanda de electricidad en el mundo va en aumento. En 21 años (de 1990 a 2011), la demanda mundial se duplicó. La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) calcula que de 2011 a 2035 crecerá otro 81%. Los escenarios pueden variar; ese porcentaje puede ser mayor o menor conforme pasen los años. Lo impostergable es hacer la transición hacia energías limpias y acrecentar su participación en la generación de electricidad.

¿Qué papel juega la energía nuclear?

Como todos sabemos, la energía nuclear, con las energías renovables (solar, eólica, del océano, biomasa), está en el conjunto de las energías limpias, al no emitir gases de efecto invernadero. Según la IEA, la energía nuclear es la segunda fuente de energía eléctrica más limpia en el mundo, después de la energía hidroeléctrica. Lo que no todos sabemos es la cantidad de CO2 que no llega al ambiente gracias a ella. “El uso de la energía nuclear ha evitado la liberación de 56 millones de toneladas de CO2 desde 1971, lo que equivale a casi dos años de emisiones globales a la tasa corriente”, afirma la IEA.

En un escenario sin plantas nucleares en el mundo, si la energía eléctrica que éstas produjeron en ese tiempo se hubiera generado en plantas de carbón, se habrían liberado más de 2 mil millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono a la atmósfera. “Estas plantas nucleares juegan un papel muy importante en evitar seguir contaminando al planeta. Es un ahorro increíble”, comenta el doctor en Ingeniería Nuclear Armando Gómez Torres.

Te puede interesar:  CEMIE-Eólico en 2016: dos años de innovación y sinergias

El CO2, además de ser un factor clave en el cambio climático, está estrechamente vinculado con algunos graves problemas de salud entre la población. La Organización Mundial de la Salud, en su informe de marzo de 2014, publicó que 3.7 millones de personas mueren al año de forma prematura por enfermedades asociadas a la mala calidad del aire. El 88% de esas muertes suceden en países de ingresos bajos y medianos. Esto ocurre tanto en ciudades muy contaminadas como en zonas rurales, donde las personas “todavía cocinan y calientan sus hogares con combustibles de biomasa y carbón”. La urgencia de mejorar la calidad del aire es incuestionable.

co2_nuclear

Por dónde empezar

Para Javier Ortiz,“la energía nuclear tiene la ventaja de producir electricidad de manera continua y, de esta forma, satisfacer las necesidades a escalas domésticas e industriales”. De eso se trata la carga base de electricidad. De las energías limpias, la única que puede formar parte de la carga base, es la nuclear.

La carga base se produce principalmente de tres formas: con carbón (las carboeléctricas), con gas (el ciclo combinado, por ejemplo) o con plantas nucleares. La carga base, explica Gómez Torres, “es una cantidad de electricidad que se tiene que producir de manera constante. No podemos decir ‘durante el día sí tengo electricidad, pero por la noche no’ o ‘sólo pueden prender su refrigerador entre 9 y 11 de la mañana o cuando sopla suficiente viento’. La carga base es la que mantiene a un país completo con energía todo el tiempo, a todas horas, pase lo que pase. Si queremos que la carga base sea de energía limpia, se deben comenzar a sustituir las plantas de carbón y las de gas por nucleares”. Y agrega: “las energías renovables y la nuclear deben ir de la mano. La forma más limpia será tener energía nuclear para carga base y apoyar con renovables la carga pico”.

*Cuando se habla de generación de electricidad nuclear en el mundo, ese 11% es aproximado, pues los reactores japoneses están parados. Conforme vuelvan a ponerse en línea, ese porcentaje podría llegar hasta el 15%.
No Hay Más Artículos