POR:Lariza Montero|ILUSTRACIÓN:Oldemar
En 2016 termina la exclusividad, comienza la competencia en el abasto eléctrico. Por primera vez, las fuentes renovables tendrán oportunidad de encontrar sus propios clientes.

El último día de 2015, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejará de tener la exclusividad del servicio de electricidad en México. Entrarán nuevos competidores que podrán generar y vender energía eléctrica. Incluso, con las “redes eléctricas inteligentes”, los particulares, desde su propia casa o establecimiento comercial, podrán captar energía a través de paneles solares u otras tecnologías y, luego, venderla a un suministrador. La competencia se diversificará y esto, necesariamente, se traducirá en mejores precios y mayor calidad. Así será el mercado energético que plantea la nueva Ley de la Industria Eléctrica.

Se venderán tres tipos de productos: Potencia, Energía y Certificados de Energías Limpias. Oliver Flores Parra Bravo, director general de Generación y Transmisión de Energía Eléctrica, explica las características de cada uno: tener la infraestructura para encender un foco o generar luz se domina Potencia; lo que permite que ese foco se mantenga encendido se conoce como Energía. Y los Certificados de Energía Limpias serán documentos que se otorgarán a los generadores que utilicen fuentes no contaminantes para producir electricidad.


¿Cómo funciona y quiénes participan?

Jeff Thomas Pavlovic, director general de Seguimiento y Coordinación de la Industria Eléctrica en la Secretaría de Energía, explica que habrá principalmente dos partes: vendedores y compradores. Los primeros serán conocidos como “oferentes” y representarán a las plantas generadoras de energía. La CFE y Pemex participarán en este grupo, sin tener privilegios; también entrarán empresas privadas (nacionales y extranjeras) y todos competirán bajo las mismas reglas.

En medio de ambos estará el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), que será el operador del mercado y regulador del sistema eléctrico. Se encargará de revisar las ofertas que envíen los generadores diariamente a su central y elegirá las mejores (según cantidad y precio) para comprar la energía.

Por otro lado, los compradores estarán divididos en dos categorías: los “usuarios calificados” o el mercado mayorista, que son los grandes consumidores industriales, comerciales y de servicios, que podrán comprar energía en el mercado eléctrico privado. Y los “usuarios del servicio básico”, que son los pequeños establecimientos, comercios, escuelas, edificios y hogares que, en una primera etapa, seguirán siendo atendidos por la CFE y no tendrán la posibilidad de comprar energía directamente.

Existe otra figura, llamada “suministradores”: empresas privadas que mediarán entre el Cenace y los usuarios calificados para hacer la comercialización de la energía eléctrica. La CFE también será un intermediario para ambos tipos de usuarios. La distribución de la energía eléctrica (por mandato constitucional) se mantiene reservada al Estado. A decir de Jeff Thomas, “No tiene sentido que haya dos redes de distribución en un sólo lugar. Pero sí se permitirá la participación de empresas privadas con contratos para trabajar en asociación”.

El viejo modelo permitía la participación de la iniciativa privada sólo con proyectos de autoabastecimiento; es decir, las empresas generaban su energía pero únicamente para sí mismas, para venderla a otras compañías con las que tuvieran relación industrial o, incluso, a la Comisión Federal de Electricidad. El resto de los usuarios estaba excluido.

La Comisión Reguladora de Energía será el organismo que establecerá las tarifas (basadas en el costo del transporte y generación); fungirá como un árbitro que desarrolle y establezca las reglas de este mercado y, durante el primer año de funcionamiento, vigilará, junto con la Secretaría de Energía, que éstas se cumplan.

Entre las reglas del juego del nuevo mercado, existe un elemento crucial: las subastas, un mecanismo que busca elegir el mejor paquete de productos al precio más competitivo. Aún no está definida su dinámica de funcionamiento pero el próximo octubre se conocerán los detalles. Thomas Pavlovic explica que “no se trata de buscar la oferta más barata. Son tres productos distintos: Energía, Potencia y Certificados. Cada planta tiene diferentes combinaciones con cada uno de éstos, que se meterán en un programa de optimización para elegir la mejor al menor costo y que cumpla con los requisitos”.

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Antecedentes del mercado eléctrico

Según Francisco Varela, gerente de Proyectos de Modernización de la Comisión Federal de Electricidad, el 90% de los países en el mundo ya tiene mercados de energía: “Esto ha significado abrir el mercado a la competitividad para ofrecer mejores servicios y precios”.

El reporte Experiencias internacionales en mercados eléctricos liberalizados, del analista José Carlos Fernández, hace un repaso de esta historia: A finales del siglo XIX, la industria eléctrica mundial era todavía un sector fragmentado, local, privado y, en ciertos casos, sin regulación. A principios del siglo XX, algunos gobiernos empezaron a considerar el suministro eléctrico como un servicio público. Tras la Segunda Guerra Mundial, los países industrializados ya contaban con redes de transporte y de distribución; las pequeñas empresas eléctricas no resistieron la expansión del mercado y dejaron de ser rentables, lo que llevó a diversos gobiernos a tomar la decisión de unir esas compañías en un monopolio nacional.

La revolución del mercado eléctrico en México comenzó a finales de los años 90, como cuenta Francisco Salazar, comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía. Explica que el entonces presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) propuso ante el Senado una reforma para el sector eléctrico y, luego, su sucesor, Vicente Fox (2000-2006), planteó la reorganización total del sector. “Mientras tanto, se observó la implementación y evolución de reformas parecidas en países como Brasil, Colombia y España, y se comenzó a pensar en un modelo a partir de la realidad mexicana”, señala Salazar.

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Arranque del mercado, beneficios y retos

A decir de Francisco Varela, el 1º de septiembre de este año empieza el “mercado sombra”, un simulacro virtual en el que se recibirán ofertas por parte de los generadores y se revisará cómo funcionan las nuevas reglas. El último trimestre del año será de prácticas y el mercado real comienza a funcionar el 1º de enero de 2016.

Este arranque deberá enfrentar varios retos. Francisco Salazar señala que el mayor de todos radica en lograr que el mercado sea competitivo, atractivo y capaz de atraer las inversiones necesarias. Para Oliver Flores, los inversionistas pueden tener incertidumbre porque no hay antecedentes del mercado en México y el consumidor “tendrá que salir de la ‘zona de confort’ que representaba CFE para ver a otros proveedores”.

Pero Flores también deja ver el otro lado de la moneda. Dice que, entre los mayores beneficios de la apertura del sector eléctrico, destaca la posibilidad que tendrán los inversionistas de introducir nuevas tecnologías y, con esto, aportar a los consumidores valores agregados y mejores servicios. “La reforma contempla las ‘redes eléctricas inteligentes’, que permitirán que cada usuario en su casa, escuela o comercio, capte energía (gracias a tecnología en el suministro o por colocación de paneles solares) y pueda venderla a un suministrador. Así se produce un doble flujo y este modelo brindará el beneficio de que el usuario se convierta en un oferente”.

Otra ventaja, según Flores, es que la CFE será una empresa productiva que no requerirá de subsidios; y destaca, además, que el uso y desarrollo de tecnologías limpias tendrá una influencia directa en el medio ambiente. A esta lista, Francisco Varela añade que, con el tiempo, los usuarios verán una reducción en su facturación y resalta que los industriales, además de tener la posibilidad de adquirir energía con quien más les convenga, podrán asegurar la continuidad del suministro sin depender de una sola opción o tarifa.

Mercado_electrico3Un nuevo panorama para las energías limpias en México

Entre los nuevos productos que estarán a la venta en este mercado se encuentran los Certificados de Energías Limpias. Jeff Thomas Pavlovic los describe como documentos que otorgará la CRE a los generadores cuando se compruebe que utilizaron tecnologías limpias, según los lineamientos de la Secretaría de Energía (Sener). Dicho organismo tendrá un sistema de registro de certificados que permitirá rastrear las ventas y el cumplimiento de los requisitos.

La Reforma Energética contempla que estos certificados serán exigibles a los suministradores (CFE o empresas privadas) y a los usuarios calificados que no usen estos intermediarios. “El certificado da un beneficio real que es un ingreso extra a la planta o generador limpio, que le permitirá cubrir sus costos o financiarse”, concluye.

Jeff Thomas Pavlovic también asegura que, a través de estos certificados, se promoverá el uso de tecnologías limpias: “Se busca atraer energías limpias y evitar su sobrecosto en el corto plazo, se evitará la dependencia al 100% del gas natural y serán parte de un portafolio de menor riesgo que, aunque hoy parezca tener mayor costo, en el largo plazo será menos volátil”.

A pesar de este incentivo, el principal reto para las energía limpias es bajar sus costos de generación, aunque cada año crecen los parques de generación eólica y fotovoltaica en México. Francisco Salazar menciona que, con el uso de energías intermitentes, se requerirá “considerar un respaldo cuando no estén disponibles, de ciclos combinados y de gas”.

Más allá de estos desafíos, el nuevo modelo abre posibilidades que antes no existían. Francisco Salazar argumenta que ahora los industriales tramitarán sólo un permiso de generación. “Las industrias renovables participarán en las subastas, podrán hacer contratos de grandes volúmenes, plazos largos y contratos bilaterales, para ofrecer su energía directo a los usuarios calificados”.

Jeff Thomas Pavlovic menciona un punto crucial: la CFE ponía plantas renovables pero no tenía la capacidad de procesar todas las oportunidades, en especial cuando éstas eran menores de 100 megawatts, y se desperdiciaban. “Al meter competencia al sector, entrarán más participantes y se acelerará el desarrollo de las energías limpias”.

El mercado eléctrico acelerará el desarrollo de las energías limpias Clic para tuitear

Y Oliver Flores destaca que una matriz energética diversificada ofrece mayores ventajas. “Las empresas de energías limpias y las nuevas tecnologías impondrán nuevos modelos de mercadeo y generación”. Para Francisco Salazar, la entrada de las energías renovables al modelo de subastas les permitirá obtener contratos que harán muy atractivo y competitivo invertir en este sector, y podrán atender pequeñas poblaciones donde aún no hay servicio eléctrico.

Antes de la iniciativa de reforma en este sector, tanto la CFE como la Sener promovían una conciencia ambiental industrial, pero ahora tienen un instrumento que las obliga a mantenerla. El valor de los Certificados de Energías Limpias irá aumentando cada año y, por ley, no podrá disminuir. Y a esto se suma que la Sener estableció metas para que, en 2018, el 24.9% de la energía que se usa en el país provenga de fuentes limpias o no fósiles. Para 2024, el objetivo es llegar al 35% y, en 2035, alcanzar el 40%. Desde el próximo año, este tipo de energías tendrá una mejor participación, generará beneficios ambientales y económicos y, poco a poco, irá cambiando el panorama energético del país.

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