POR:Mónica Flores|ILUSTRACIÓN:Oldemar
Explicaciones sencillas para comprender el complejo problema del cambio climático

Todos hemos escuchado que el principal problema que enfrenta nuestra generación es el del cambio climático, que tenemos que detenerlo y que algunas catástrofes naturales están estrechamente vinculadas con él. Para realmente entender lo que se encierra detrás de ese concepto, necesitamos simplificar la información, recurrir a ejemplos, comprender los antecedentes.

Antecedentes

Cuando, en 1950, se creó a ENIAC, la primera máquina de predicción climática, se ingresaba a una nueva era en el estudio de la Tierra. Por fin habría herramientas para medir mejor la temperatura y llevar registros científicos. ENIAC pesaba 30 toneladas, tenía 18,000 bulbos y tardaba 24 horas en hacer los cálculos predictivos del día siguiente… pero ya era algo. En menos de medio siglo, la tecnología dio saltos tan grandes que eso mismo que requería de 24 horas en 1950, puede hacerse ahora en un segundo, con aplicaciones descargables en el teléfono celular.

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La curva de Keeling es considerada entre los expertos como la gráfica “más famosa” en la historia del estudio del cambio climático. En 1960 había 314 moléculas de CO2 por cada millón de moléculas de aire atmosférico. En 2013, las cifras alcanzaron las 400 por millón.

En 1958, Charles David Keeling comenzó a registrar los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la estación meteorológica de Mauna Loa (Hawai). Él fue el primero en describir la concentración de CO2 en la atmósfera y, con ello, sembrar los antecedentes científicos para comprender el cambio climático. Primero detectó un patrón cíclico: la curva de CO2 aumenta en primavera y disminuye en otoño. En invierno, las plantas se secan y dejan de absorber CO2. En primavera, nuevas plantas lo absorben y, para otoño, los niveles han descendido. Luego, encontró que año con año la curva se eleva. Si la progresión siguiera sin freno, en 2100 se llegaría a 936 partículas de CO2 por cada millón de moléculas de aire atmosférico. Más del doble de las que tenemos ahora.

La fiebre del planeta

El doctor Richard Somerville, profesor emérito del Instituto de Oceanografía Scripps, en su ensayo “Medical Metaphors for Climate Issues”, dice: “Todo el mundo sabe que un cuerpo con algunos pocos grados más de temperatura tiene un síntoma que indica un problema médico que podría tener consecuencias serias, incluso, a veces, hasta la muerte.

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La máquina del tiempo de la NASA Observa las progresiones que ha tenido la Tierra en los gráficos de la NASA. Fuente: NASA/GISS Crédito: NASA Scientific Visualization Studio

Pero no hemos logrado educar a la mayoría de la gente para que comprenda que una fiebre planetaria de pocos grados puede significar el derretimiento de las capas de hielo, la elevación de los niveles del mar, problemas masivos para abastecimiento de agua, olas de calor mortales, huracanes más potentes. […] Esas personas creen que la elevación de unos pocos grados en la temperatura del planeta, es trivial”. Y Somerville, para dejar muy claro que esas pequeñas variaciones en el clima tienen grandes consecuencias, afirma: “Bastaría con unos pocos grados de enfriamiento global para entrar en una era del hielo”.

El científico y divulgador Gerald Meehl hizo popular la siguiente metáfora: El dióxido de carbono es al sistema climático como los esteroides a un beisbolista. No puede saberse si un jonrón se debe a los esteroides, pero si el beisbolista conecta jonrones toda la temporada en un promedio mayor al que reportó otras temporadas, será correcto decir que tuvieron algo que ver. Así, afirma, el dióxido de carbono frente al aumento en frecuencia y potencia de eventos extremos climáticos.

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Cambio climático y energía

Según el reporte del National Climate Assessment (Estados Unidos, 2014), entre muchas otras fuentes, existe una estrecha relación entre la producción de energía con combustibles fósiles y la producción de gases de efecto invernadero (los gases que atrapan el calor en la atmósfera). En el reporte “Inventory of U.S. Greenhouse Gas Emissions and Sinks: 1990-2013”, emitido por la Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos, se indica que los porcentajes de emisiones en 2013 (en ese país) asociados a actividades humanas serían los siguientes: producción eléctrica, 31%; transporte, 27%; industria, 21%; comercios y casas, 12% “principalmente por la quema de combustibles fósiles para obtener calor, el uso de productos que contienen gases contaminantes y el manejo de la basura”; agricultura, 9%, y uso de tierra y bosques, 13%.

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IPCC 2014

El Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) en la “Síntesis del Quinto Informe” (también conocido como IPCC AR5) destaca las siguientes conclusiones:

  • “La influencia humana en el sistema climático es clara y las recientes emisiones de origen antropógeno de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia”. Ello, por supuesto, ha impactado tanto a sistemas humanos como naturales.
  • “Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y cambios duraderos en todos los componentes del sistema climático, lo que hará que aumente la probabilidad de impactos severos, generalizados e irreversibles en las personas y en los ecosistemas”.

Consecuencias probables:

  • Aumentará la frecuencia y duración de las olas de calor.
  • Los episodios de precipitación extrema serán más intensos y frecuentes en muchas regiones.
  • Los océanos se seguirán calentando y acidificando.
  • El nivel del mar continuará elevándose.
  • “Si en los próximos decenios se reducen las emisiones, se pueden lograr disminuciones en los riesgos climáticos a lo largo del siglo XXI”. La meta necesaria, afirman los expertos, es limitar el calentamiento a menos de 2 grados Celsius en relación con los niveles preindustriales.

 

Rumbo a París

En julio 2015, hubo una reunión importante (organizada por ICSU, Future Earth y la Unesco, entre otras instituciones y con apoyo del gobierno francés) en París: 200 científicos de todo el mundo se juntaron en la Conferencia Internacional Científica Nuestro Futuro Común bajo el Cambio Climático. Los objetivos de esa reunión fueron volver más accesible la información del IPCC AR5 y crear un puente de diálogo entre científicos y negociadores, políticos, empresarios, ONGs y público en general.

En el discurso de apertura de Michel Jarraud, Secretario General de la Organización Mundial Meteorológica, el experto dijo: “La ciencia nos da mucha confianza en que todavía podemos cambiar el curso y mitigar las consecuencias del cambio climático a un nivel manejable”; y después de decir que se cuenta ya con información científica suficiente para tomar decisiones que promuevan patrones más sustentables de producción y consumo, agregó: “la respuesta debe ser pronta y resoluta”.

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