POR:Florencio Manteca González
La gran oportunidad para México de ahorrar energía y dinero gracias a sus edificios.

El concepto de Construcción Sustentable es muy amplio, complejo y difícil de cuantificar. De una manera sencilla, podríamos decir que la construcción sustentable es aquella que utiliza estrategias, procesos y materiales respetuosos con el medioambiente durante todo el ciclo de vida de los edificios: desde la planeación, el diseño y la construcción, hasta su uso y su demolición.

Una de las principales características de un edificio sustentable es que consume muy poca energía durante su funcionamiento. Otra peculiaridad: es construido con materiales de bajo impacto ambiental y se optimiza la energía invertida en su fabricación, transporte y puesta en obra.

La demanda de consumo energético en los edificios proviene, sobre todo, de las necesidades de contar con calefacción y refrigeración en los mismos, así como con iluminación y, en menor medida, agua caliente sanitaria. En consecuencia, un edificio sustentable debe estar diseñado y construido de tal forma que necesite muy poca energía para mantenerse a una temperatura confortable, tanto en invierno como en verano. Para conseguir esto, los edificios sustentables deben haber sido diseñados específicamente para el clima en el que van a ser construidos. Un edificio sustentable en Vancouver será, probablemente, muy poco eficiente desde el punto de vista energético si el mismo se levanta en la Ciudad de México.

Las envolventes

Para cumplir con el objetivo de necesitar poca energía para situarse en una zona de confort térmico, los edificios sustentables deben tener unas fachadas que los protejan de aquellas condiciones exteriores que provoquen un consumo de energía excesivo, como la radiación directa sobre los vidrios (que generan grandes demandas de refrigeración) y, al mismo tiempo, deben ser capaces de aprovechar los aspectos favorables, como las brisas en las zonas o temporadas cálidas, o las aperturas de fachadas estratégicamente situadas para permitir la calefacción pasiva por radiación directa en las zonas donde sea apropiado, sin olvidar la posibilidad de aprovechar al máximo la iluminación natural. Un aspecto clave en los edificios sustentables es que tienen un nivel de aislamiento térmico muy elevado y unos vidrios llamados “bajo emisivos”, de gran calidad, que limitan la radiación solar que entra en los edificios. Estos vidrios tienen un nivel de aislamiento térmico muy bueno y ello reduce la pérdida de energía durante las noches. Otro factor fundamental en las envolventes es la estanqueidad al aire. Las infiltraciones de aire o entradas de aire descontroladas y no deseadas afectan de manera muy importante la temperatura interior de un edificio, sobre todo en climas fríos.

Otra característica común de los edificios sustentables es que cuentan con unos sistemas de climatización muy eficientes, con unos rendimientos muy altos, que permiten satisfacer sus ya reducidas necesidades de climatización (ya sea de frío o calor) con muy poco aporte energético y, en el caso de edificios de oficinas o espacios comerciales, un sistema de iluminación inteligente y de bajo consumo.

Tendencias Tecnológicas en Edificación Sustentable

Las tendencias tecnológicas más avanzadas en cuanto a edificación sustentable están orientadas a conseguir la mejor relación entre la eficiencia, el consumo de energía fósil y la inversión económica. La “Hoja de Ruta Tecnológica” incluiría las siguientes soluciones:

Calefacción y refrigeración: sistemas basados en integración de energía solar térmica, con un foco especial en la tecnología de refrigeración solar (especialmente interesante para el caso de México); tecnologías de micro-cogeneración (generación simultánea de calor y electricidad mediante aprovechamiento del calor residual del proceso); bombas de calor geotérmicas; sistemas de almacenamiento de energía térmica, especialmente los llamados materiales de cambio de fase, o PCMs, y las tecnologías de recuperación de calor residual, como sistemas de ventilación de doble flujo con recuperación.

Iluminación: Uno de los usos que más energía consume en los edificios, especialmente en el sector terciario (oficinas, centros comerciales…) es la iluminación. En este sentido, aparte del uso de tecnologías de bajo consumo, como LEDs, los edificios más eficientes disponen de sensores de presencia y sensores lumínicos, que varían la intensidad de la iluminación artificial en función de la disponibilidad de luz natural, lo cual supone un nivel de eficiencia muy alto.

Materiales y diseño constructivo: La tendencia es utilizar materiales con poca huella de carbono, como la madera; materiales poco transformados y que hayan necesitado poca energía para su elaboración. En cuanto a los procesos, la construcción sustentable tiende a la industrialización de sus elementos, mejorando la calidad, reduciendo el tiempo de ejecución y también disminuyendo los accidentes en las obras. Una tendencia al alza consiste en apoyarse en la economía circular, que utiliza y optimiza los flujos de materiales, energía y residuos, con la eficiencia del uso de los recursos como objetivo final. Los escombros y residuos de un edificio se convierten en materiales de construcción para otro y los edificios son diseñados para ser deconstruidos y reutilizados.

Suministro de energía: Un objetivo primordial es suministrar in situ gran parte de la energía que el edificio consume. Para ello, es necesaria una integración arquitectónica de los elementos y la tecnología que lo permiten: energía solar térmica y energía de la biomasa para la generación de agua caliente y calefacción, y energía solar fotovoltaica, energía mini-eólica, energía aerotérmica y geotérmica, para la generación de electricidad.

El sol a favor

Finalmente, los edificios sustentables deben producir in situ, con fuentes de energía renovables, una parte relevante de la energía total que consumen. En este sentido, México tiene una gran ventaja, ya que recibe muy elevados niveles de radiación solar en todo su territorio, posibilitando la instalación de sistemas de energía solar, tanto térmica para calentamiento de agua, como fotovoltaica, para producción de electricidad, de manera muy eficiente y rentable a corto plazo. A pesar de que México es un país productor de petróleo, los niveles de radiación solar sobre su territorio nos permiten afirmar, sin lugar a dudas, que la principal fuente de energía de México no es el petróleo, sino la radiación solar.

Todo lo expuesto anteriormente es muy relevante en estos momentos, ya que México experimenta en la actualidad un fuerte desarrollo de sus núcleos urbanos, impulsado por el crecimiento de la población y el aumento de la tasa de urbanización, que pasará del 71.6% en 2010 a un 83.2% en 2030, según previsiones del Programa Nacional de Desarrollo Urbano 2014-2018. El CONAPO prevé una población de 150 millones de habitantes en 2050, lo que supone un incremento poblacional de 38 millones en 40 años, casi un millón al año.

Con todo, se estima que la demanda de vivienda en el país mantenga un ritmo de construcción de 600,000 viviendas nuevas al año durante el próximo lustro, lo cual deja patente la importancia del sector de la construcción en la consecución de los compromisos del Gobierno Mexicano de reducir en un 30% los gases de efecto invernadero (GEI) para 2020 y en un 50% para 2050 (Ley General de Cambio Climático, 2012).

Esta circunstancia es indudablemente un reto para el país, pero también una gran oportunidad para el sector, si se establecen mecanismos regulatorios para que las viviendas que se van a construir en los próximos años se edifiquen cumpliendo con los requisitos de la eficiencia energética. Uno de los mecanismos más interesantes en este sentido, y una oportunidad para México, sería el establecimiento de un sistema de certificación energética de los edificios, que diera información al posible comprador o usuario acerca de la eficiencia energética y calidad medioambiental del mismo.

Este sistema, que necesariamente debe ser sencillo y rápido de realizar para que no resulte costoso, permitiría generalizar la información sobre la sustentabilidad de los edificios sin tener que recurrir a los complejos y onerosos sistemas de rating sustentable que actualmente se identifican con los “Green Building” en toda América.

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