POR:Mónica Flores
KIC InnoEnergy, una empresa que en Europa ya está dando grandes resultados y que acorta notablemente la brecha de transferencia tecnológica.

En Proyecto FSE tuvimos oportunidad de platicar con Diego Pavía, CEO de KIC InnoEnergy sobre los objetivos y logros de la empresa que dirige, que es también una de las primeras comunidades de conocimiento e innovación que existen en Europa. Es apoyada por el EIT (European Institute of Innovation and Technology). El corporativo tiene sede en los Países Bajos, 200 socios y una red de oficinas en ocho países de aquel continente. Para contestar quiénes son o qué hacen, hay que descifrar sus iniciales:  Knowledge Innovation Community (o CCI, por sus siglas en español: Comunidad de Conocimiento e Innovación). Pavía afirma, orgulloso: “Creamos los ingenieros del futuro”.

Vayamos por partes. No se trata de un proyecto de ciencia ficción, sino de una empresa europea que, desde 2010, promueve y apoya, como uno de sus objetivos importantes, un cambio de mentalidad, una integración más eficiente, en tres áreas fundamentales: academia, empresas e institutos de investigación.

Su página kic-innoenergy.com resume así algunos de sus objetivos: “Estamos comprometidos con la reducción de costos en la cadena de valor de la energía, en aumentar la seguridad, y en reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero”. Diego Pavía está entusiasmado con los logros hasta el momento: “Todos los objetivos que nos propusimos para los primeros siete años, ya en el año cuatro se han cumplido. Estamos cumpliendo nuestro plan estratégico”.

En palabras de Pavía, todo empezó así: “La Comunidad Europea lanzó el reto para evaluar iniciativas públicas-privadas en materia de energía sustentable. Construimos desde cero una empresa con socios de capital de universidades, centros de investigación e industria para abordar este reto. Desde el punto de vista financiero, la Comunidad Europea ayuda en los inicios a esos KICS, consorcios de innovación, durante “siete más siete años” (es decir, a los siete años, si va bien, apoya siete años más) y después las empresas tienen que, por sí mismas, ser sostenibles”.

¿Qué es lo que hace Kic InnoEnergy exactamente? Apoya a las instituciones de investigación, empresas y universidades que tienen productos o servicios innovadores en el ámbito de la energía sostenible, para que puedan crear un consorcio público-privado para llevar esas ideas al mercado, más rápido y de forma eficiente. Otorga también esquemas de financiamiento. En resumen, es una compañía europea para la innovación, el emprendimiento, la creación de negocios y la educación en energía sustentable.

Capital intelectual y otros logros

Tienen siete programas de maestría a través de un consorcio de universidades en Europa y también tienen programas de doctorado y postdoctorado. Ya hay 280 graduados del programa de posgrados de KIC InnoEnergy que están en empresas por todo el mundo; “son lo que llamamos game changers”, dice Pavía.

También cuentan ya con 59 patentes registradas. Algunos ejemplos de los productos de innovación que ya están en el mercado son: “una boya que transforma la energía de las olas en energía eléctrica a costos competitivos con otras fuentes tecnológicas, como puede ser el viento, la fotovoltaica o el gas”. La boya se inspiró en el “diseño” del corazón humano. “Y es que el corazón humano bombea justo cuando está arriba la presión de la sangre que le llega. El mismo principio tiene nuestra boya, que recibe la energía de las olas para transformarla en energía eléctrica”. Otro ejemplo de producto de innovación que llegó al mercado en poco tiempo: “Un material absorbente especial que, en las fábricas de carbón, elimina todos los materiales pesados, en especial el mercurio, de los gases de escape”.

Suman 38 productos de innovación los que ya están implementados en industrias. KIC InnoEnergy también ha apoyado la creación de 30 empresas que hace tres años no existían, empresas que ya tienen clientes que pagan por sus innovaciones tecnológicas.

Las palabras ‘intercambio’ o ‘colaboración’ son demasiado soft. Lo que hacemos es ejecutar el proyecto donde todo el mundo contribuye a un objetivo común”.

Para una transferencia tecnológica exitosa

Para Pavía, el cambio de paradigmas es de vital importancia para lograr una nueva forma de pensar los temas de energía. Compara los retos que enfrentarán próximamente los profesionistas mexicanos en ese rubro con los que enfrentaron en Europa hace algunos años. “Los ingenieros que salimos (de la universidad) hace cinco, 10 ó 15 años, fuimos formados pensando que el usuario de electricidad era usuario, pero no cliente”. Usuario, porque la energía la daba el Estado. “Ahora ya todos somos clientes, ya no somos usuarios”. Van quedando atrás las necesidades de un entorno monopólico y planificado, frente a un creciente mercado energético donde “hay que pensar mucho más en el valor de la inversión y del retorno de inversión”. El énfasis, para Pavía, debe estar en considerar que “la tecnología debe ser útil para el impacto y el negocio, así como para la creación de empleos y de nueva tecnología; y no [en la creación de] tecnología por la tecnología en sí”. Por ejemplo: “Antes, los ingenieros hacían magníficas turbinas, pero eran demasiado costosas y demasiado impredecibles en cuanto a la calidad, después de estar trabajando durante 8 mil horas. Ahora hacemos ingenieros que piensan, ‘¿cuánto me cuesta hacer la turbina?’, ‘¿para que?’, ‘¿cuál es el mejor material?’, y todo está relacionado con el costo-beneficio del diseño, no únicamente con el performance del diseño”.

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Para Pavía, es fundamental lograr que se cierre la brecha que existe (y ellos lo están logrando) entre la investigación y la llegada del producto al mercado. “Lo que nosotros vamos a hacer es quitar esos pasos intermedios de la transferencia tecnológica; hacemos que todos alrededor de un proyecto trabajen juntos para que, desde la investigación, llegue al mercado. Eso genera una tensión entre quien desarrolla una investigación y el que demanda el producto, de forma que el cierre, el time to market que se dice, entre la investigación y el mercado se recorte tres años. Antes el proceso era larguísimo, si es que se hacía. Esa es la gran diferencia”.

Menciona que el modelo del KIC InnoEnergy es más ambicioso y efectivo que el que tienen, por ejemplo, las grandes universidades norteamericanas. “Las universidades norteamericanas tienen esto, pero sólo a un nivel universitario, no de sector. La belleza de KIC es que aquí participa el sector energético europeo y están involucradas muchas universidades, muchos centros de investigación y muchas industrias, con lo cual todo es más rico. Una universidad, aunque sea el MIT, no puede saber de todo”.

De hecho, Pavía es enfático cuando se le pregunta si se trata de una colaboración entre universidades o países. “Las palabras ‘intercambio’ o ‘colaboración’ son demasiado soft. Lo que hacemos es ejecutar el proyecto donde todo el mundo contribuye a un objetivo común. A quien no funciona, se le quita; y a quien funciona, se le premia en la siguiente inversión. La colaboración sí existe, pero siempre con un objetivo de impacto, no con un objetivo de exploración. Y la colaboración sucede entre varios países, por lo que un país puede tener una regulación energética que está más avanzada que en otros. Ahí hay un gradiente que hace que esa colaboración sea más eficaz. ¿Por qué? Porque el país que ya ha pasado por los problemas por los que va a pasar un país  ‘x’ , hace que el país  ‘x’ pase más rápido y adquiera en menos tiempo esa nueva regulación, conocimiento, tecnología y demás”.

Los mexicanos en KIC InnoEnergy

En los programas educativos de KIC InnoEnergy han participado 19 mexicanos en masters y de ellos, ya hay seis graduados. “Los 19 mexicanos recibieron becas porque su curriculum y competencias eran superiores a lo que requerimos; por ello fueron aceptados”.

Su modelo ha tenido tanto éxito en Europa, que ya están desarrollando proyectos de cooperación con otros países fuera de la Unión Europea, como Noruega e Israel, y entre los que, próximamente, podría estar México.

Para finalizar, Pavía añade: “Cualquier iniciativa como KIC es real si produce resultados. Y si los líderes vienen y te estudian. Respecto al benchmark, ya han venido personas de Estados Unidos, China e Israel a estudiar cómo hacemos las cosas, porque ello les resulta de gran interés; están viendo que tenemos algo que ellos no tienen”. Los resultados que ya han obtenido y esa gran vocación por llevar el mundo de la energía sustentable a otro nivel, uno que responda creativa y pragmáticamente a los tiempos que el mercado y la demanda exigen, hacen de esta joven y exitosa empresa un modelo interesante a estudiar.

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