POR:Luis Aguirre-Torres y Jonathan Pinzón Kuhn
Estrategias clave de inversión y esquemas de colaboración para fortalecer y propiciar el crecimiento de una industria.

México está inmerso en un proceso de transformación derivado de la Reforma Energética aprobada en diciembre de 2013. Para que este crecimiento y su impacto puedan maximizarse, es necesario que las grandes empresas nacionales y trasnacionales que hoy participan en la generación de energía promuevan también el crecimiento de la industria en su totalidad, agregando ahora estrategias de fondos de inversión corporativa e inversiones minoritarias, o corporate venture, en innovación y nuevas empresas de base tecnológica.

La reforma de 1992 a la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica inició un proceso que generó una industria mexicana especializada. Apoyados por legislación y regulación específicas, corporativos mexicanos incursionaron en el sector energético mediante subsidiarias o nuevas empresas, principalmente como desarrolladores y operadores de proyectos de generación eléctrica. Por ejemplo, el Grupo Dragón (afiliado al Grupo Salinas) opera ya dos proyectos eólicos en Chiapas y Jalisco, y tiene contemplado uno de los primeros proyectos privados de aprovechamiento de energía geotérmica. Asimismo, grandes consumidores, como la empresa Fomento Económico Mexicano (Femsa), le han apostado al aprovechamiento de energía eólica para su consumo eléctrico.

Al día de hoy, el sector privado ha participado en este ámbito a partir de dos modalidades principales: como productor independiente de energía (PIE) vendiendo exclusivamente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y a través de proyectos de autoabastecimiento, que permiten a grandes consumidores de energía desarrollar o participar en proyectos de generación. Esta última modalidad fue la que propició el crecimiento acelerado de la generación mediante fuentes renovables en los últimos 7 años, particularmente la de la energía eólica.

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No obstante, la generación eléctrica sigue concentrada en pocos jugadores, que todavía dominan la CFE con casi 60%. En segundo lugar se sitúan los PIEs con una capacidad instalada de más de 14,000 MW y 29% de la generación, en la que resalta la española Iberdrola, con aproximadamente 9%. Asimismo, Pemex cuenta con más del 2% de la generación.

Lo que resulta notable es que el crecimiento de la generación mediante fuentes renovables de energía proviene principalmente de los más de 400 permisionarios que operan bajo las modalidades de autoabastecimiento, cogeneración y pequeño productor y que aportan el 9% de la generación. Más del 20% de su capacidad autorizada (casi 8,000 MW) proviene de fuentes renovables.

Nuevas oportunidades en México

La propuesta de Ley de la Industria Eléctrica presenta una oportunidad para el sector en el área de generación y abre la puerta para nuevos actores en comercialización. En el nuevo mercado mayorista, CFE, Pemex, PIEs, pequeños productores y nuevos generadores privados podrán competir en el mercado de compraventa de corto plazo (mercado spot), subastas y contratos de largo plazo. Los primeros beneficiados, sin duda, serán los grandes jugadores internacionales que llevan varios años operando en México. También se beneficiarán aquellas empresas mexicanas que han demostrado capacidad para desarrollar proyectos de mediana escala, así como aquellas que puedan proveer de nuevos servicios y tecnologías a la CFE en las áreas de transmisión y distribución.

La Reforma Energética también contempla que los usuarios puedan vender excedentes de energía a CFE a partir de pequeños sistemas de generación, lo cual podría propiciar una nueva tendencia de micro generadores residenciales y comerciales, contribuyendo a la expansión de generación distribuida. Diversas empresas de reciente creación se han aventurado a competir en el mercado de los usuarios con tarifa de alto consumo, donde, por ejemplo, los sistemas fotovoltaicos ya son competitivos. A partir de las reglas específicas que emita la Comisión Reguladora de Energía se podrá dimensionar el posible aumento en la generación a pequeña escala, que al cierre de 2013 se situó en más de 29 MW. 1

La Reforma Energética también contempla que los usuarios puedan vender excedentes de energía a CFE a partir de pequeños sistemas de generación, lo cual podría propiciar una nueva tendencia de micro generadores residenciales y comerciales.

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En México, a la par de las reformas mencionadas, la Secretaría de Energía ha dado un nuevo respiro al Fondo de Sustentabilidad Energética, que destina un pequeño porcentaje de la renta petrolera para fomentar la investigación científica y tecnológica. En particular, los Centros Mexicanos de Innovación en Energía Geotérmico, Solar y Eólico (con más de 1,600 millones de pesos comprometidos) y la convocatoria permanente denominada Laboratorio de Innovación en Sustentabilidad Energética, dan un impulso sin precedente a la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico en temas de energía.

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Con esta combinación de factores, la Reforma Energética en México podría tener un impacto similar al que disposiciones reglamentarias en torno al cambio climático y metas de generación con energías renovables tuvieron en Estados Unidos y Europa. A partir de nuevas leyes para la promoción de la diversificación de fuentes de energía, varios corporativos crearon subsidiarias y divisiones enfocadas en la inversión minoritaria, así como en fondos de inversión especializados en emprendimientos internos y externos en energía y tecnología limpia. 2 En Europa, en las últimas dos décadas, a raíz de la liberalización de los mercados eléctricos y metas de diversificación de fuentes de energía, se crearon varios fondos corporativos enfocados en financiar el desarrollo y la innovación en hidrocarburos, generación de energía y tecnología limpia. Tal es el caso de E.ON y Siemens, en Alemania; EdF y Schneider, en Francia; Enel, en Italia; y Repsol, en España. Todos estos esfuerzos de corporate venture en Europa antecedieron la formación de fondos privados de venture capital (capital emprendedor).

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Ejemplos relevantes

Vale la pena resaltar el impacto que las estrategias de corporate venture pueden tener en un sector tan importante como el energético. A manera de ejemplo, es notable el caso de Intel, el principal fabricante de circuitos integrados en el mundo, que en 1991 (justo al inicio de la fiebre del “dot com”) fundara la unidad de negocios Corporate Business Development, con la misión de realizar inversiones minoritarias en empresas “asociadas” con el sector de semiconductores. Esta unidad de negocio, ahora conocida como Intel Capital, contribuyó al desarrollo y crecimiento de diversas industrias, como entretenimiento, salud y, de manera más clara, internet. Intel Capital ha invertido cerca de 10.8 mil millones de dólares en 1,276 empresas de 54 países, de las cuales más de 500 han tenido “salidas exitosas” a través de ofertas públicas o adquisiciones. Tal como lo define Avram Miller, cofundador de Intel Capital, el beneficio real y estratégico para Intel, así como para la industria de electrónicos, nunca fue el retorno de la inversión, sino el maximizar el crecimiento de un mercado en el cual Intel es la empresa líder, aun al día de hoy. 3

En general, la creación de este tipo de fondos de inversión corporativos ha sido una consecuencia directa de cambios estructurales en el mercado. Es indiscutible que también se requiere una sólida base científica y tecnológica especializada en el tema. Pero no basta con desarrollar tecnología si no se cuenta con quien pueda asimilarla o proveer de una salida a las inversiones cuantiosas que se requieren.

Otro ejemplo es la unión de GE, NRG Energy y ConocoPhillips, quienes conforman Energy Technology Ventures, una firma enfocada en ofrecer financiamiento para nuevas tecnologías energéticas que sean escalables. En muchos casos, las empresas y tecnologías en las que invierten estos fondos son resultado de proyectos de universidades y centros de investigación, o nuevas empresas de base tecnológica. De igual relevancia es, quizá, la filosofía de colaboración abierta que, en particular, GE ofrece a través de GE Open Innovation, como la forma ideal de lograr avances importantes en diversas industrias, con un enfoque especial en energía y manufactura.

Presente histórico

Se espera que la Reforma Energética sea un catalizador para las industrias de hidrocarburos y electricidad en México, creando a su vez incentivos para que los grandes corporativos que ya trabajan en alguno o ambos sectores incrementen su oferta en el mercado mexicano. Para lograr una ventaja competitiva a largo plazo, los corporativos mexicanos tendrán que demostrar su capacidad para innovar y adoptar nuevas tecnología. Lo mismo será cierto para las empresas productivas del Estado, que hasta ahora incluyen a Pemex y la CFE. La comunidad científica de México tiene un reto específico en la generación de tecnologías asimilables por la emergente industria de país. Los grandes corporativos mexicanos pueden jugar un papel crucial al invertir en tecnologías prometedoras y nuevas empresas de base tecnológica mediante estrategias de corporate venture. Esto permitirá que aprovechemos el momento histórico para transitar a una economía basada en innovación.

Referencias

  1.  http://www.cre.gob.mx/documento/2109.pdf
  2.  Tarja Teppo y Rolf Wüstenhagen, 2011, “Why corporate venture capital funds fail: evidence from the European energy industry” en Rolf Wüstenhagen y Robert Wuebker (eds.), The Handbook of Research on Energy Entrepreneurship, Cheltenham: Edward Elgar Publishing.
  3.  Avram Miller, 2013, “The Birth of Intel Capital” en: http://twothirdsdone.com/2013/02/21/the-birth-of-intel-capital/
    (Fecha de consulta: 1 julio 2014)
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